El crimen como hecho social normal en la teoría sociológica de Émile Durkheim
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El crimen como hecho social normal en la teoría sociológica de Émile Durkheim

En un contexto donde los discursos sobre seguridad, castigo y control se multiplican, volver a Durkheim puede ser una forma de pensar críticamente el lugar que ocupa el crimen en nuestras sociedades. Comprender sus causas, funciones y significados nos permite evitar respuestas simplistas y construir políticas públicas que atiendan las raíces profundas de los conflictos sociales.

Más de un siglo después, la sociología de Durkheim sigue ofreciendo herramientas poderosas para leer la complejidad de lo humano. Y nos deja una enseñanza clave: incluso en lo que más tememos o rechazamos, puede encontrarse una lógica que revela quiénes somos como sociedad.
Cuando se habla de crimen, la reacción inmediata suele ser de condena, alarma o rechazo. Desde el sentido común, el delito se percibe como una anomalía, una amenaza al orden y a la convivencia. Sin embargo, Émile Durkheim —uno de los fundadores de la sociología moderna— propone una mirada tan desconcertante como reveladora: el crimen no solo es normal en toda sociedad, sino que también cumple funciones esenciales para su mantenimiento y transformación.
¿Puede una transgresión fortalecer los lazos sociales? ¿Puede una conducta criminal ser el germen de un cambio moral o legal positivo? Esta nota propone un recorrido por los postulados de Durkheim, para comprender cómo llegó a afirmar que el crimen, lejos de ser un simple síntoma de decadencia, es un fenómeno estructural de la vida social y una puerta hacia la evolución colectiva.

Para analizar por qué el crimen es considerado por Émile Durkheim un hecho social normal, creemos que es importante realizar un recorrido de sus trabajos y aportes para comprender de forma más acabada a las conclusiones que llega. El autor es considerado uno de los padres fundadores de la sociología moderna ya qué, sus trabajos, establecieron las bases teóricas y metodológicas de la mencionada disciplina. Una de sus primeras consideraciones era qué, para crear y construir una ciencia nueva, era necesario un objeto de estudio nuevo. Si se iba a estudiar un objeto de estudio ya tratado por otra ciencia, no era necesaria la creación de una nueva, había que utilizar los métodos de estudios de las ciencias existentes para abordar un objeto de estudio ya investigado. La creación de una nueva disciplina correspondería si el objeto de estudio al que se pretende abordar nunca fue investigado. Este objeto debe analizarse con métodos científicos, al igual que lo hace las ciencias naturales. Buscó separar a la Sociología del resto de las ciencias (Filosofía, Economía o Psicología).

La intención de Durkheim, al delimitar el objeto de estudio, fue entender y explicar científicamente la sociedad moderna. La sociedad que se desee estudiar, debe ser considerada como una entidad singular que contiene sus propias leyes, reglas y normas que son las que regulan y moldean a los individuos que las componen. No concibe a la sociedad como un concepto universal, sino que explica que hay múltiples sociedades. Al estudiar a las sociedades de forma empírica, lo que intenta descubrir son sus principios comunes. Una combinación de lo abstracto (la sociedad entendida como una totalidad) con lo concreto (las sociedades particulares). A través de la utilización del método comparativo (trabajo con estadísticas e indicadores) el autor analiza diferentes sociedades partiendo de que todas comparten mecanismos sociales universales. Estos mecanismos son los que actúan para sostener la cohesión social.

            Ahora bien, este objeto nuevo de estudio que determinó la necesidad de crear una nueva ciencia lo denominó hecho social.

Un hecho social es “(…) toda manera de hacer, establecida o no, susceptible de ejercer sobre el individuo una coacción exterior; o también, el que es general en la extensión de una sociedad determinada teniendo al mismo tiempo una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales”. (DURKHEIM, Las Reglas del método sociológico, 2001, págs. 51-52)

De esta forma, Durkheim definió un nuevo objeto de estudio sobre el cual investigar, que actúa por fuera de las conciencias individuales y son independientes de ellas. No depende de la voluntad individual sino por el contrario, son externas a las personas. Además, ejercen coerción sobre los sujetos obligándolos a actuar de determinadas formas, acorde a los consensos sociales previos a su existencia. Estos acuerdos que rigen y moldean una sociedad determinada son compartidos por el grupo que la integra.

            “El conjunto de las creencias y de los sentimientos comunes al término medio de los miembros de la misma sociedad, constituye un sistema determinado que tiene vida propia, se la puede llamar la conciencia colectiva o común. (…) es difusa en toda la extensión de la sociedad; pero no por eso deja de tener caracteres específicos que hacen de ella una realidad distinta. (…) es independiente de las condiciones particulares en que los individuos se encuentran colocados; ellos pasan y ella permanece. (…) se trata (…) de cosa muy diferente a las conciencias particulares, aún cuando no se produzca más que en los individuos. Es el tipo psíquico de la sociedad, tipo que tiene sus propiedades, sus condiciones de existencia, su manera de desenvolverse, como todos los tipos individuales, aunque de otra manera.” (DURKHEIM, pág. 89)    

Estos fenómenos denominados hechos sociales, deben ser tratados como cosas. Existen por fuera de los individuos y les son impuestos. Tienen una realidad objetiva, externa e independiente. Así lo desarrolla (Durkheim) en su trabajo Las reglas del método sociológico, donde nos propone a considerarlos de esta forma (como primer regla y la más fundamental).

Dentro de esta concepción, el crimen ocupa un lugar central como uno de los hechos sociales más llamativos y, a la vez, más incomprendidos desde una perspectiva moralista. Continuando en Las reglas del método sociológico, el autor sostiene que el crimen no solo es normal, sino también necesario para el funcionamiento de cualquier sociedad. Esta afirmación, que a primera vista puede parecer provocadora, se basa en la lógica de su teoría: si el crimen existe en todas las sociedades, y si persiste incluso en aquellas consideradas más desarrolladas o moralmente avanzadas, entonces debe cumplir una función social.

Durkheim argumenta que el crimen es normal porque está presente en todas las sociedades humanas, sin excepción. Su permanencia histórica y su aparición universal indican que no se trata de una desviación accidental ni de un fallo del sistema, sino de un fenómeno estructural. El crimen revela, por contraste, la existencia y vigencia de la norma social. Solo puede considerarse un acto criminal aquello que infringe una regla; y dicha regla solo se reafirma cuando alguien la transgrede y la sociedad reacciona ante ello.

Además, el crimen cumple una función dinámica: permite que las sociedades evolucionen. Al desafiar normas establecidas, ciertos actos criminales pueden abrir el camino a transformaciones legales, éticas o culturales. En este sentido, algunas conductas inicialmente criminalizadas (como ciertos movimientos políticos o reivindicaciones sociales) pueden terminar generando cambios positivos y ser luego aceptadas por la sociedad. Esto muestra que la moral colectiva no es estática, sino que se transforma a lo largo del tiempo, en parte gracias a los desafíos que plantea el crimen.

Por tanto, para Durkheim, el crimen es un hecho social normal en tanto cumple funciones esenciales: refuerza la cohesión social al generar una respuesta colectiva frente a la transgresión y favorece el cambio social al cuestionar los límites de lo permitido. Lejos de ser un simple acto patológico o anómico, el crimen forma parte del equilibrio dinámico de la vida social.        

A modo de cierre, podemos afirmar que, el crimen, como hecho social (y como objeto de estudio) puede ser identificable. Tenemos la posibilidad de observarlo, registrarlo y caracterizarlo. Podemos clasificarlo describiendo sus características externas y, la totalidad de este proceso mencionado, nos permitirá realizar estadísticas y formular comparaciones para registrar patrones. Se ocupa de ver como se manifiesta en la sociedad (nivel descriptivo). Cuando se buscamos las causas sociales que generan el crimen e intentamos responder los orígenes que provocan este fenómeno y qué función cumple en la sociedad, estaremos analizando las causas sociales profundas del hecho social. El crimen es normal, cumple con la función cohesiva y además desempeña un papel dinámico (nivel explicativo).

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