Un libro que ilumina en el análisis de la Argentina contemporánea
El clima político actual en la Argentina, donde la dureza estatal se vuelve cada vez más común y el abandono social se justifica con un barniz técnico, invita a revisar ideas que ayuden a desmontar estos discursos. En ese sentido, volver a La falsa medida del hombre, de Stephen Jay Gould, no solo permite recuperar una crítica histórica al determinismo biológico, sino también entender cómo ciertos argumentos supuestamente científicos siguen alimentando desigualdades hoy. La propuesta central es que el enfoque del autor ofrece una herramienta clave para leer la relación entre tecnocracia, políticas de ajuste y nuevas formas de darwinismo social.
POLÍTICA DEL DAÑO Y RACIONALIDAD TÉCNICA
En la Argentina presente, el Estado parece administrar el abandono más que proteger. La reducción de políticas públicas, el recorte de derechos y la idea de que los sectores vulnerables son moralmente responsables de su situación se presentan como decisiones técnicas, casi inevitables. La crueldad deja de ser una consecuencia indeseada y pasa a ser parte del modo de gestión.
Pero una política que produce daño necesita justificarse, y casi nunca lo hace de manera frontal. Lo habitual es que aparezca disfrazada de ley económica o de diagnóstico “objetivo”. Aquí es donde Gould resulta especialmente útil.
EL DETERMINISMO BIOLÓGICO COMO TECNOLOGÍA DE LEGITIMACIÓN
En su obra escrita en 1981 y de su revisión 1996, Gould repasa dos siglos de teorías biológicas e intentos de medir la inteligencia —desde la craneometría de Morton hasta los primeros tests de CI— que intentaron explicar la desigualdad como un hecho natural.
Su tesis central es clara: las mediciones científicas nunca son neutrales; reflejan y refuerzan relaciones de poder. Gould muestra cómo estas prácticas, presentadas como científicas, sirvieron para legitimar jerarquías sociales, raciales y económicas ya existentes. La ciencia, asumida como autoridad, funcionó muchas veces como un dispositivo de validación ideológica.
LA VUELTA DEL DARWINISMO SOCIAL EN CLAVE TECNÓCRATA
Las dinámicas que Gould analiza no quedaron en el pasado. Hoy reaparecen en discursos económicos que naturalizan desigualdades: apelaciones a la productividad individual, explicaciones casi biológicas de la pobreza, relatos meritocráticos rígidos y el uso selectivo de datos para justificar recortes.
Este darwinismo reconfigurado ya no se apoya solo en diferencias biológicas, sino en criterios económicos que clasifican a las personas según su “valor productivo”. Los derechos se convierten en privilegios, y las desigualdades históricas se presentan como inevitables. Tal como advertía Gould, ahí opera la pseudociencia.
CIENCIA, IDEOLOGÍA Y LA NORMALIZACIÓN DEL SUFRIMIENTO
Uno de los aportes más potentes es su insistencia en que:
los datos nunca hablan solos; siempre hablan desde una ideología.
Esta idea desmonta el argumento gubernamental de que los recortes son simples necesidades técnicas. Indicadores que parecen neutros pueden ocultar decisiones políticas que generan daño, y esa supuesta neutralidad termina justificando la crueldad.
Así, la pobreza, la enfermedad o la vejez dejan de ser problemas colectivos que requieren políticas de cuidado y se transforman en responsabilidades individuales. Es justo este tipo de operación ideológica lo que Gould ayuda a evidenciar.
POR QUÉ LA FALSA MEDIDA DEL HOMBRE SIGUE SIENDO UN MARCO ÚTIL
Volver a Gould hoy permite iluminar tres aspectos esenciales:
- La crítica a la objetividad aparente: no existe medición sin interpretación, y la neutralidad suele enmascarar intereses de poder.
- La desnaturalización de la desigualdad: su recorrido histórico muestra cómo la ciencia puede usarse para justificar políticas crueles.
- La necesidad de una ética del conocimiento: la ciencia debe ser cuestionada, no asumida como una voz incuestionable.
Así, el libro funciona como un antídoto frente a discursos que naturalizan el abandono y presentan el sufrimiento como un dato técnico.
En un momento en que el Estado parece orientarse más a administrar daños que a proteger, el análisis del autor se vuelve fundamental. Su reconstrucción de cómo opera la pseudociencia ayuda a entender cómo, bajo la retórica de la eficiencia, pueden consolidarse prácticas que recortan derechos y profundizan desigualdades.
La lectura de libros tan transparentes (si le cabe el término) como La falsa medida del hombre en la Argentina actual no es un gesto académico: es una intervención política y ética. Es una forma de defender la dignidad humana frente a la normalización de la injusticia y de reclamar una ciencia consciente de sus límites y de su impacto social..

Gould, S. J. (1983).
La falsa medida del hombre. Barcelona: Editorial Crítica.
(Traducción de la edición original de 1981.)
Gould, S. J. (1997).
La falsa medida del hombre (Edición revisada y ampliada). Barcelona: Editorial Crítica.
(Traducción de la edición revisada de 1996.)
Lewontin, R. (1993).
Biología como ideología: La doctrina del ADN. Barcelona: Paidós.
(Traducción de Biology as Ideology, 1991.)
Rose, S.; Kamin, L.; & Lewontin, R. (1987).
No está en los genes: Razón, pasión y política. Barcelona: Crítica.
(Traducción de Not in Our Genes, 1984.)
Foucault, M. (2007).
El nacimiento de la biopolítica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
(Edición española de Naissance de la biopolitique.)
Haraway, D. (1988).
“Conocimientos situados: La cuestión de la ciencia en el feminismo y el privilegio de una perspectiva parcial.”
En Feminist Studies, 14(3), 575–599.
(No existe traducción oficial completa en libro; se cita el artículo original.)
Sadin, E. (2017).
La humanidad aumentada: La administración digital del mundo. Buenos Aires: Caja Negra.
(Ed. española de L’humanité augmentée, 2013; la traducción al castellano es de 2017.)
muy buen articulo
aguda mirada al prrsente
sentido critico
da herramientas
desnaturaliza
mu6 bueno
Gracias Patricio, ante la naturalización de la deshumanización, es necesario comprender la trama que constituye desde lo nurtural, al sujeto que asume que todo ya es lo dado, incluso la crueldad del estado.