Sobre la posibilidad de una epistemología de la salud…

Sobre la posibilidad de una epistemología de la salud…

Dr. Ricardo La Valle

Resumen
Hablar de una epistemología de la salud es hablar de un oxímoron porque la epistemología es una disciplina que estudia cómo se genera y se valida el conocimiento de las ciencias en tanto que la salud es un estado y así se establece la contradicción. Contradicción no es imposibilidad, es una lógica diferente de la tradicional lógica aristotélica. La epistemología es un producto del proyecto social, político y económico de la modernidad europea que, además, se complementa con el capitalismo, el colonialismo y el positivismo que devino en hegemónico y terminó fracasado y sin fundamentación. Este fracaso resultó en el surgimiento de pensadores como Kuhn, Feyerabend y otros que nos permitieron pensar que el conocimiento científico, es un producto social, y no tiene más definición que la que le confiere el contexto social en el cual se genera. Si esta epistemología se convirtió en hegemónica, quiere decir que hay otras, como las epistemologías fronterizas que nos permiten imaginar una epistemología de la salud sin pretensión de objetividad ni certezas, una epistemología bañada de humanidad que se parece mucho a lo que hemos propuesto para la Prevención Cuaternaria.
un oxímoron es una: “Combinación, en una misma estructura sintáctica, de dos palabras o expresiones de significado opuesto que originan un nuevo sentido, como en un silencio atronador”.
Volvamos a la epistemología de la salud. El primer término se refiere a la epistemología que, según una de las múltiples definiciones, es una disciplina que estudia cómo se genera y se valida el conocimiento de las ciencias .
El segundo término, la salud, es definida por la Organización Mundial de la Salud, también una de múltiples definiciones, como: “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” . La epistemología entonces, tiene que ver con el conocimiento y con la ciencia, en tanto que, la salud, es un estado, y así se establece la contradicción.
Contradicción no es imposibilidad, es simplemente una lógica diferente, diferente de la tradicional lógica aristotélica que proscribe las contradicciones y herramienta dilecta de la concepción positivista actual de la ciencia.

Esta contradicción existe desde el origen mismo de la discusión sobre la autonomía y especificidad que justifique una epistemología de la salud y esta discusión pasa, paradójicamente, por la delimitación de su objeto de estudio: “la enfermedad” . Foucault, Berlingher y Canghilhem desarrollan una fructífera reflexión sobre el problema de la relación entre las ciencias y las técnicas y el problema de las normas y de lo normal.
Puede argumentarse que hablamos de ciencias de la salud en vez de sólo salud. Esta perspectiva abre paso a una nueva complejidad: ¿Cuáles son las ciencias de la salud? ¿Medicina, psicología, enfermería?
Medicina, psicología y enfermería tienen un campo de conocimiento específico, pero no son ciencias en el sentido reduccionista del positivismo, son profesiones o disciplinas ya que su objetivo principal no es el de generar conocimiento sino el cuidado y atención de los pacientes.

Una profesión, del latín professĭo, es la acción y efecto de profesar (ejercer un oficio, una ciencia o un arte).
La profesión, por lo tanto, es el empleo o trabajo que alguien ejerce y por el que recibe una retribución económica . La profesión se diferencia de un oficio en que requiere de estudios universitarios y un título habilitante que los acredite.
Según el Spanish Oxford living dictionaries una disciplina es, en una de sus acepciones, una “Rama del saber humano con objeto y método de estudio propios ”.

Volvamos a la Epistemología de la salud. Atenernos a las palabras y sus definiciones es la trampa tentadora de creer que el lenguaje es representativo en vez de performativo y polisémico. El lenguaje no describe realidades, las crea. La epistemología es un producto del proyecto social, político y económico de la modernidad europea que, además, se complementa con el capitalismo, el colonialismo y el positivismo que terminó fracasado y sin fundamentación.
En palabras de Rolando García :
“A principios del siglo XX tuvo lugar lo que doy en llamar el primer derrumbe epistemológico del siglo, cuando la filosofía especulativa debió renunciar a fundamentar los conceptos de la ciencia. Luego viene, hacia mediados del mismo siglo, el segundo derrumbe epistemológico, que es la evidencia de la insuficiencia del empirismo para fundamentar los conceptos científicos.
¿Qué es lo que queda? La consecuencia práctica ha sido -y esa es una posición personal que voy a expresar de manera un tanto osada- lo que hoy se llama filosofía de las ciencias en las universidades, en las facultades, en los textos, y que carece de fundamentación epistemológica. La filosofía especulativa no pudo fundamentar la ciencia, el empirismo tampoco. La ciencia se quedó sin epistemología.”

Este fracaso resultó en un regreso de la filosofía y el surgimiento de pensadores como Kuhn, Feyerabend y otros que nos permitieron pensar que el conocimiento, y en particular el conocimiento científico, es un producto social, y no tiene más definición que la que le confiere el contexto social en el cual se genera.
Este alejamiento del cientificismo del Círculo de Viena introdujo la perspectiva que cuestionó la objetividad, las certezas, las verdades absolutas y el confinamiento a un único método para conocer mediado por la lógica matemática. Uno de los objetivos de esta escuela filosófica era la pretensión de encontrar un lenguaje con símbolos unívocos que expresaran la experiencia y la objetividad de esta. Este objetivo se estrelló contra la polisemia del lenguaje.

Todo vale
El fracaso del cientificismo quedó reflejado en el lema de Paul K. Feyerabend en “Contra el método” , este era “todo vale”. El sentido de todo vale se refiere a que no puede hablarse de un método científico único e infalible y a que, cualquiera de los que hoy consideramos ciencias, no tienen más valor cognoscitivo que la alquimia, la poesía o la astrología. La ciencia es sólo uno de esos métodos para obtener conocimiento y no es superior a otros. Feyerabend se propone abrirse a la libertad y a la creatividad de conocer. Sin embargo, si tomáramos este “todo vale” en forma literal podríamos caer en un relativismo extremo que terminaría en un “nada vale”. El “todo vale” debe ser interpretado como que todo es posible, todo puede ser considerado, nada debe ser rechazado de por sí .

Pensar desde los márgenes
La empresa de la ciencia que conocemos comprende sólo una parte de la cultura humana, la originada en Grecia y continuada en la Modernidad por los pensadores hegemónicos de Europa y Estados Unidos. Esta mirada hegemónica implica la existencia de otras miradas que han quedado con una baja consideración. “La historia la escriben los vencedores” decía George Orwell , “eso quiere decir que hay otra historia”, agregaba Litto Nebbia . Esto significa que, si hay una epistemología hegemónica, también hay otras epistemologías, las epistemologías fronterizas.
Al margen no quiere decir afuera, sino en los bordes. Estas epistemologías tienen su origen en el pensamiento fronterizo y descolonial que se originó en el Tercer Mundo a mediados del siglo XX. Esta opción aparece como una tercera vía de pensamiento ni cartesiana ni marxista. La ilustración y la modernidad europea reinventaron el racismo considerando como inferiores a aquellos que no hablaran latín, griego o las seis lenguas europeas modernas o que no fueran blancos o varones. Los que no cumplían esas condiciones debían aceptar su inferioridad, o bien debían hacer el esfuerzo de demostrar que eran seres humanos igual a quienes los situaban en segunda clase. Es decir, en ambos casos se trataba de aceptar la humillación de ser inferior a quienes decidían qué debías hacer, o bien mantenerte como inferior, o bien asimilarte. Y asimilarte significa aceptar tu inferioridad y resignarte a jugar un juego que no es tuyo, sino que te ha sido impuesto. La tercera opción es el pensamiento y la epistemología fronterizos y su estrategia, el desprendimiento, que significa no aceptar las opciones que te brindan la colonialidad/modernidad.

El pensamiento fronterizo es la singularidad epistémica de cualquier proyecto descolonial. La epistemología fronteriza y la descolonialidad van de la mano. La descolonialidad no consiste en un nuevo universal que se presenta como el verdadero, superando todos los previamente existentes; se trata más bien de una opción, de otra opción en el juego solidario y conflictivo de opciones existentes.
Dice Walter Mignolo :
El pensamiento descolonial está hoy comprometido con la igualdad global y la justicia económica. El conocimiento está anclado en proyectos con una orientación histórica, económica y política. Lo que desveló la colonialidad es la dimensión imperial del conocimiento occidental que ha sido construida, transformada y diseminada durante los últimos 500 años. Es la colonialidad del conocimiento y del ser lo que se esconde tras la celebración de las rupturas epistémicas y de los cambios paradigmáticos. Tanto aquellas como estos forman parte de, y suceden en una concepción del conocimiento que se originó en el Renacimiento europeo (es decir, en ese espacio y tiempo) y llegó al corazón de Europa (Alemania, el Reino Unido y Francia) a través de la Ilustración”.

El pensamiento independiente necesita del pensamiento fronterizo, por la simple razón de que este no se puede lograr si nos mantenemos dentro de las categorías del pensamiento y la experiencia occidentales; si continuamos utilizando la dialéctica y no la cambiamos por la analéctica . La analéctica, término acuñado por Enrique Dussel, es un método que, a diferencia de la dialéctica, permite ver al “otro” que es originalmente “distinto” y por tanto su cosmovisión irrumpe interpelante más allá de mi comprensión del mundo.

Desprenderse
Desprenderse significa modificar las reglas del juego y las relaciones de poder y es este el lugar desde donde podemos pensar una epistemología de la salud posible.
La palabra utopía fue utilizada por primera vez por Tomás Moro en su obra De optima republicae statu, doque nova insula Utopia, libellus vere aureus, nec minus salutaris quam festivus (Sobre el mejor estado y la nueva isla Utopía), escrita entre 1515 y 1516. Esta palabra proviene del prefijo griego ou, negación y topos, lugar, es decir, un no lugar, un lugar que no existe. Una utopía imagina un mundo mejor, un mundo feliz pero imposible. Una distopía, su antónimo, en cambio, denota, a través del prefijo dys algo penoso, aciago, malo. También se ha constituido en un género literario de ficciones de futuros pesimistas como la obra 1984 de George Orwell o Un mundo feliz de Aldous Huxley. La diferencia fundamental entre utopía y distopía estriba en que esta última se construye en torno al concepto de alteridad. La utopía se construye a partir de la normalización del otro (el proyecto de la modernidad), en tanto que, en la distopía se relatan su rebeldía y resistencia al sometimiento y la subyugación .
Esa es la historia sudamericana, la de la resistencia, la rebeldía y el constante resurgir de un pueblo indómito que ha sufrido catástrofes anunciadas y cumplidas. Sudamérica es periferia, es territorio de contrastes, de contradicciones, de realismo mágico, es una distopía. Desde este lugar del fin del mundo es imposible ver las cosas como europeo o estadounidense, ni mejor ni peor, distinto y ese es el espacio, precisamente, desde el cuál se hace posible pensar una epistemología de la salud diferente a la de una mirada cartesiana o marxista.

Entonces, ¿es posible una epistemología de la salud? Si, lo es desde el pensamiento distópico sudamericano. Es posible siempre y cuando se incluyan las dimensiones que excluye el pensamiento hegemónico y colonial. Es posible si incluimos la ética, la estética, la política, la economía, la desmercantilización, la cooperación más que la competencia, la solidaridad, la lucha contra la desigualdad, la inclusión, la igualdad de género, la búsqueda de la justicia social, la tolerancia de la incertidumbre y una mirada no reduccionista del mundo.
¿Y cuál es el campo de competencia de la epistemología de la salud?
Incluye todo el campo de la salud que tiene una frontera difusa y todos los aspectos relacionados directa o indirectamente, tanto desde la reflexión sobre la práctica como de su teoría. No existe una lista precisa ni una taxonomía determinada de sus incumbencias porque es una materia humana y, como tal, comparte las contradicciones, las incertidumbres y las zonas grises de la vida.

Conclusión
Más que una conclusión, lo que buscamos es un nuevo punto de partida. Buscamos la conclusión de una forma de ver el mundo que, a esta altura de los tiempos, se hace evidente que no funciona, al menos para la gente. El mundo no va bien, la pobreza, la desigualdad, la violencia, la exclusión y la marginación crecen. No podemos seguir ensayando las mismas respuestas, es necesario cambiar de mirada. Sudamérica, tierra de contradicciones manifiestas, territorio de realismo mágico, también tierra de gente generosa y creativa, capaz de una concepción sincrética del mundo que hace posible pensar respuestas diferentes y así imaginar una epistemología de la salud que esté a la altura, sin pretensión de objetividad ni certezas, una epistemología bañada de humanidad que se parece mucho a lo que hemos propuesto para la Prevención Cuaternaria .


Referencias Bibliográficas:




[1] Real Academia Española. Disponible en: https://dle.rae.es/?id=RNRzJK5 el 04/03/2019.

[2] Jaramillo, L. ¿Qué es Epistemología? Cinta moebio 2003;18: 174-178. Disponible en: www.moebio.uchile.cl/18/jaramillo.htm el 04/03/2019.

[3] Organización Mundial de la Salud. Constitución de la OMS. Documentos básicos, suplemento de la 45a edición, octubre de 2006. Disponible en: https://www.who.int/governance/eb/who_constitution_sp.pdf el 04/03/2019.

[4 Barros da Silva Wellington, Delizoicov Demètrio. Reflexiones epistemológicas en las Ciencias de la salud. Rev Hum Med  [Internet]. 2008  Dic [citado  2020  Feb  09] ;  8( 2-3 ). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1727-81202008000200001&lng=es.

[5] Definición de profesión. Disponible en: https://definicion.de/profesion/ el 05/03/2019.

[6]Definición de disciplina. Disponible en: https://es.oxforddictionaries.com/definicion/disciplina el 05/03/2019.

[7] El concepto “performatividad” hace referencia a la capacidad de algunas expresiones de convertirse en acciones y transformar la realidad o el entorno. Fuente: ¿Qué es la performatividad? Disponible en: http://www.gramscimania.info.ve/2012/07/que-es-la-performatividad.html el 23/03/2019

[8] Acerca de los tema positivismo y positivismo lógico o Círculo de Viena consultar: La Valle R. Crisis… ¿Qué crisis? Revista del Hospital Italiano. 2012:32(4);158-161, disponible en: https://www1.hospitalitaliano.org.ar/multimedia/archivos/noticias_attachs/47/documentos/13574_158-161-HI4-1_Carta%20editor_La%20Valle.pdf el 10/11/2019.

[9] García R. Epistemología y teoría del conocimiento.Salud Colectiva 2006;2(2):113-122.

[10] Feyerabend Paul K. Contra el método. Esquema de una teoría anarquista del conocimiento. 1993;Barcelona:Planeta Agostini.

[11] Gargiulo, T. “El relativismo de Paul Karl Feyerabend.” Ideas y Valores 65.160 (2016): 95-120. Disponible en: https://revistas.unal.edu.co/index.php/idval/article/view/42248/html el 31/03/2019.

[12] La historia la escriben los vencedores. Fuente: https://www.curistoria.com/2012/09/la-historia-la-escriben-los-vencedores.html consultado el 04/04/2019.

[13] Nebbia Félix Francisco (Lito). Quien quiera oír que oiga. Disponible en: https://rock.com.ar/artistas/217/letras/15822 el 04/04/2019.

[14] Mignolo Walter. Habitar la frontera. Sentir y pensar la descolonialidad. 2015. Barcelona:CIDOB;pág 184. Disponible en: https://www.cidob.org/es/publicaciones/serie_de_publicacion/interrogar_la_actualidad/habitar_la_frontera_sentir_y_pensar_la_descolonialidad_antologia_1999_2014 el 05/04/2019.

[15] La analéctica en Enrique Dussel. Disponible en: https://www.filosofia.mx/la-analectica-en-enrique-dussel/ el 05/042019.

[16]Alonso M, Blum A, Cerda K, Cid J, Oelker D, Sánchez M et al. Donde nadie ha estado todavía: Utopía, retórica, esperanza. Atenea 2005;491: 29-56. Disponible en: https://scielo.conicyt.cl/pdf/atenea/n491/art04.pdf el 07/04/2019.

[17] La Valle R. Prevención Cuaternaria o Medicina sin corbata. Archivos de Medicina Familiar y General 2015;12(2):5-6. Disponible en: http://revista.famfyg.com.ar/index.php/AMFG/article/view/70/62 el 11/04/2019.

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