Algunas claves para leer el proyecto de “Ley de libertad educativa”

Algunas claves para leer el proyecto de “Ley de libertad educativa”

Prof. Patricio Bolton
Noviembre de 2025
Quien lee poco de educación o quien está muy inmiscuido en los términos de este
hiperindividualismo y liberalismo extremo, no encontrará mayor objeción. Para quienes
construimos educación a diario, reconocemos que es un proyecto nada bueno.

  1. En primer lugar, el proceso de construcción de este proyecto. Las leyes educativas
    anteriores, la ley 1420, la ley federal de educación y la ley de educación nacional,
    con mayor o menor participación, surgieron en el marco de debates pedagógicos,
    con más o menos instituciones, sectores y actores de la sociedad y el Estado. Este
    es un proyecto que viene de la autoría de dos o tres plumas. Nace sin consenso y se
    intentará instalar con violencia: simbólica, institucional, mediática, política. Un punto
    de partida nada bueno para algo tan central en la vida de una sociedad, como lo es
    la educación.
  2. El título del proyecto es un absurdo, que lo dice y lo oculta todo. “Ley de libertad
    educativa”. Vivimos en un estado democrático en donde es un absurdo reclamar la
    libertad educativa, que ya de por sí, es un elemento de la vida democrática. Por
    tanto, el título tiene un sesgo ideológico que ya anticipa lo que viene a presentarse
    después en el texto: la destrucción de todo lo que haga a un sistema federal y
    nacional de educación, por la atomización de los individuos primero, y luego de las
    instituciones. Literalmente es un “sálvese quien pueda”, tal como lo profiere esta
    ideología que hoy gobierna, pero que no es sino la libertad de la propiedad privada,
    de las lógicas del mercado, de la posibilidad de acumulación, y del no control de
    nada que impida el hiperindividualismo. No es un corrimiento del Estado a secas. Es
    un corrimiento hacia la defensa de los sectores de capital concentrado.
    Este proyecto podría llamarse la ley del derecho a la educación; o la ley de la
    igualdad social por la educación; o la ley de la defensa de la educación; o la ley de la
    justicia educativa. Pero no. Se llama la “ley de la libertad educativa”, es decir la
    libertad de acción para la acumulación, la propiedad privada, la mercantilización del
    derecho y el bien social como lo es el conocimiento y la educación. Es la
    implantación de la lógica del consumo y cliente, de la cosificación de las relaciones.
  3. Las palabras que se borran, la realidad que no mira y los intereses que se abrazan.
    La ley de educación vigente tiene entre algunos de sus términos fundamentales:
    derechos, Estado garante, bien social, lo común, ciudadanía, igualdad y justicia.
    Nada de eso hay acá. Este proyecto es atemporal, ahistórico, y nace de la teoría
    liberal extrema. No tiene en cuenta el contexto de este 2025: un país
    empobreciéndose, desigual, un cambio cultural y de paradigma en cuanto al
    conocimiento y a lo tecnológico, un desarme de un modelo de Estado que deja a
    muchísimos en estado de vulneración y muerte, la mayor crisis de angustia y
    problemas de salud mental en adolescentes y jóvenes (este año 2025 tenemos el
    número más alto de suicidio entre los 10 y los 25 años de los últimos años). A una
    sociedad que sufre de aislamiento, empobrecimiento, ruptura de los lazos sociales,
    crecimiento de la violencia (han vuelto a crecer los números de femicidio) y quiebre

de las instituciones y de todos los espacios públicos, este proyecto de ley viene a
ofrecer un supuesto sistema estallado, atomizado, hiperindividualizado. No es
respuesta a la época, a su gente, a sus necesidades y deseos. Solo a los deseos de
unos poquitos sectores y sus intereses.

  1. Proyecto de Ley que va en contra de ley de infancias y en contra de un legado
    histórico de la escuela pública argentina: Es una ley que va en contra de la ley
    26061 de sistema de protección integral de los derechos de los niños, niñas y
    adolescentes. Es una ley que no se piensa desde los niños y niñas, desde los
    adolescentes, sino desde el querer llevar a la práctica una idea de liberacionismo,
    individualismo y desaparición del Estado Garante de Derechos, por otra idea de
    Estado Fuerte protector de los intereses de las minorías. Es una ley de laboratorio
    que trae la destrucción de lo más preciado de la historia argentina: la escuela
    pública. Y cuando decimos escuela pública, nos referimos a las de gestión pública,
    las de gestión privada, las de gestión social y las de gestión cooperativa (nada de
    eso menciona este proyecto de ley). Nos referimos a esa escuela que aloja
    personas, cuida personas, alberga personas, atiende, escucha, hospeda, subjetiva
    en clave de ciudadanía. La escuela argentina tiene el orgullo de ser una escuela que
    ha albergado generaciones, para construir lo común, para entregar lo más valioso de
    nuestra cultura, de generación a generación, que nos ayude a crear un mundo de
    mayor justicia social (con todos los altibajos de esta historia y con todo lo que hay de
    perfectible). Este proyecto de ley no crea lo común, se centra en el individuo; no le
    interesa ni las relaciones, ni las experiencias educativas, ni lo que pasa en la
    escuela. En este proyecto de ley, educar se trata de información, no de conocimiento
    construido con otros, junto a otros.
  2. Hay que discutir primero qué es educación. Cualquiera que venga del mundo
    educativo entiende que este es un proyecto de ley que entiende educación como
    información, no como relación, ni vínculo, ni experiencia, ni escuela común. Quizás
    antes de hablar de todo lo que plantea, debería explicitar su concepto de educación,
    y desde ahí empezar a discutir. ¿Qué es educar? ¿Quiénes nos educamos? ¿Para
    qué nos educamos? ¿Cómo nos educamos? ¿Dónde nos educamos? ¿Quiénes
    construyen los conocimientos con los que nos educamos? ¿En qué marco ético,
    moral, valoral nos educamos?
  3. Es un proyecto que despersonaliza. No habla de equipos de trabajo, no habla de
    comunidad, no habla de comunión y participación, no habla de derechos, no dice
    nada de justicia social, ni de transformar la realidad, ni mirar el contexto, ni construir
    juntos una sociedad democrática mejor. Es un proyecto de tubo de ensayo. No habla
    de centros de estudiantes, de consejo escolar de convivencias, de asambleas
    docentes, de asambleas de estudiantes, de organizaciones de la comunidad barrial,
    de referentes sociales. Está hecha para un mundo sin mundo. El modelo de país que
    se lee detrás de estas letras es de un apocalipsis inminente, de mayor atomización,
    de mayor vulneración de derechos, de mayor individualismo y muerte. ¿Es que no
    ven quienes la escriben del sufrimiento que hay en las infancias y adolescencias de
    hoy, por tanta ausencia de relación? ¿Es que no ven quienes escriben este proyecto,
    de la necesidad de comunión y organización que hay entre los actores del actual
    sistema educativo? Ni siquiera habla de equipos directivos, sino de director en

soledad: cuestión ya dejada de lado hace mucho tiempo en los mejores discursos
pedagógicos.

  1. Sigue desfinanciando lo público, el derecho, a quienes no pueden. En un momento
    político en donde el Estado Nacional viene desfinanciando universidades, hospitales,
    escuelas, discapacidad, jubilados, obra pública, barrios y obras populares, centros
    comunitarios, comedores, ¿qué hace suponer que este proyecto de ley dará mayor
    financiamiento? Nada. Por otro lado, este proyecto de ley ata financiamiento a
    resultados, no a derechos, no a garantías, no a protección. Eso es crueldad. Ya
    viene siendo dicho hace tiempo.
  2. Ata formación a resultados sin especificar cuáles. El plan más ambicioso de
    formación docente de los últimos 25 años, lo fue el INFOD, el instituto nacional de
    formación docente. Este gobierno lo cerró, junto a todos los canales, plataformas y
    programas educativos de apoyo a la tarea docente, junto al conectar igualdad y otros
    programas que propiciaban y mejoraban la educación argentina. Este proyecto habla
    de la necesidad de formación docente permanente y que este va a ser evaluado
    cada cuatro años en su desempeño profesional, sin especificar criterios ni marco, ni
    tampoco en brindar herramientas. No estimula ni al surgimiento de mayor formación
    docente, ni a mayor profesionalismo docente. No incentiva la organización ni la
    comunitariedad docente. Empuja a soledad, desconfianza y competencia. Es cruel.
  3. Sin ESI. Con la altísima valoración que tiene la Educación Sexual Integral entre las y
    los estudiantes, educadores y familias, este proyecto de ley, ni lo menciona. Habla
    de educación religiosa, cuando ya ni la mayoría de las escuelas religiosas ni ese
    término usan: hoy hay una preocupación por la creación de subjetividades con
    interioridad, con capacidad de atención e introspección, de conexión consigo mismo,
    con la naturaleza, con la historia, la trascendencia y los otros. Hay necesidad de
    vínculo y relación. Hay necesidad de nuevos saberes, de conocimientos hechos
    síntesis vitales, y de tiempos docentes para juntarse, pensar y formarse juntos. Nada
    de eso toca este proyecto de ley. Sin comunidad docente, sin comunidad educativa,
    sin relaciones, sin interioridad, sin solidaridad, no hay formación religiosa válida.
  4. Libertad, sin fraternidad ni igualdad. Debajo de cada párrafo aparece un estribillo
    que aboga por la total libertad: “vive y deja vivir”. No hay un otro, no hay vínculo, no
    hay relación, no hay otredad, no hay un soñar y armar lo común. Solo libertinaje. No
    hay derecho. Sólo “servicio esencial”. Para nosotros educación es otra cosa que lo
    que menciona este proyecto de ley. Para nosotros, educación tiene que ver con
    derechos y con vínculos, con dignidad humana y con sueño común, tiene que ver
    con acogida y alojar. Hay entre sus párrafos una desvalorización profunda a la tarea
    docente y a la escuela como tal. De hecho se puede estudiar solo, sin necesidad de
    nadie. Hay posibilidad de estudiar en la casa y virtualmente, en un mundo que está
    enfermo de pantallas. Es un absurdo. No hay encuentro ni experiencia: por tanto, no
    hay educación que humaniza. Todo conduce a la despersonalización.
    Evidentemente que ahora empezará la discusión en el espacio público y mediático de este
    proyecto de ley. Las formas ya la conocemos: el desprestigio y desmerecimiento (y es cierto
    que escuelas y maestros tenemos mucho que mejorar), la mentira y el juego de palabras,

las falsas promesas y los espejitos de colores. Quizás a la hora de pensar y opinar conviene
recordar el paso de cada uno por la escuela, lo que vivió y lo que deseó allí, lo que pudo y lo
que le faltó, lo que se llevó de esa experiencia y lo que buscó. Aquí, en la Argentina,
escuela tiene que ver con relación, pueblo, común, otro, prójimo, solidaridad, mundos
nuevos, soñar juntos. Nada de eso dice este proyecto de ley. El lector lo recordará de su
paso por la escuela.

1 comentario

  1. Marina Sofia Leguizamon

    El mundo nos reconoce por nuestra salud y educación pública, hace años llevamos ese estandarte y no podemos permitir que un grupo, el cual es minoria, lo termine. Nosotros somos más, y en uno país democrático eso vale muchísimo, tenemos que aprender a entender el poder que cómo pueblo tenemos.
    La escuela es la base de socialización de cualquier ser humano, es el lugar en donde se forman los hombres, mujeres del futuro de una sociedad… Cómo lo podemos perder?
    Si! Ellos quieren aniquilarla pero nosotros tenemos la responsabilidad moral de CUIDARLA.
    Y es increíble la actitud pasiva de algunos.
    Gracias Diré, por este artículo, en estos tiempos, leer esto le hace sentir acompañada.

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