Puntos de comparación entre liberalismo y anarquismo
El sistema capitalista argentino esta mal distribuido (de más está decirlo), lo cual genera irritación, impotencia e indignación, engendró un sujeto que se en bandero de ser anarco-capitalista, es decir reniega de la política(la aborrece) podríamos establecer aquí un elemento de comparación con el anarquismo que detesta la política, ataca a la oligarquía y a la política criolla por ser conservadora y utiliza a el capitalismo como una religión que resolverá el problema de los ciudadanos argentinos azotados por la inflación y resignados a la impotencia de la dirigencia política desde luego endulzados por una anarquía anodina(una nueva cara de la derecha) la cual dista mucho de aquella de fines del S XIX y principios del XX, que era un imán para los trabajadores también seducidos por la causa redentora y su condensación heterodoxa (Suriano Juan,2005 : 13-14) parece desvanecerse por sus medidas altamente conservadoras y temerarias. En su faceta “anárquica” buscara capitalizarla a través de los jóvenes y las redes sociales.
Su cara anarquista
Su discurso desafiante y antiestatista era cautivante para ese sector que quería que el Estado no se entrometa que es un obstáculo para las ganancias sin embargo mantuvo por dar un ejemplo el impuesto país. Su retórica era acabar con ese proteccionismo arcaico que oblitera el crecimiento del país .Jose Pablo Feinmann (2010) afirma “es lo que tantas veces los antiperonistas (los liberales de este país) le objetaron al IAPI que fomentará la corrupción. ¡Claro que fomentaba la corrupción! Toda concentración estatal fomenta la corrupción y la burocracia” es decir lo que sea puesto tanto de moda…la casta. Esa casta que establece organismos para recaudar fondos y enriqucerse sin hacer rutas, hospitales, escuelas, es decir derrocha, desborda de gastos suntuosos y no invierte en un gasto público coherente. La famosa casta que tan espasmódicamente hablaron y se cansaron de hablar en los medios de comunicación, era el grano del sistema oligárquico y pro-norteamericano pero ese odio por la política entrelazado con el odio en algún momento de los anarquistas hacia la oligarquía y política caudillista genero un rebote en la sociedad indignada por a la poco empatica clase política.
De todas formas quiero volver a la falsa analogía de los anarquistas del siglo pasado, ya la contradicción anarco-capitalista que tanto cautivó a los jóvenes, que tanto se enarbolo de ir por todo y por todos terminó aliándose a Cambiemos es decir conformándose una derecha de dimensiones colosales, que se jacta de enemiga de los impuestos, los sigue manteniendo y no solo eso sino que sigue apostando (bastante arcaica apuesta) al campo, nunca robustecer la industria ( la cual la poco que queda ha sido totalmente desmantelada y convertida en un gran centro de ensamble)
Retomo el concepto falso de anarcocapitalista y me permito seguir diciendo que la anarquía no está presente en ningún aspecto, su retórica se enviste de componentes anarquizantes cuando despotrica contra la casta sin embargo es muy conservadora y no pregona el debate ni la negociación además de aliarse con las más retrógrada derecha argentina. Sigue ensimismado en el modelo neoliberal de los 70’ y 90’ que tantos problemas nos ocasionó y hasta el día de hoy la seguimos pagando. No hay lugar para seguir aferrándose a esa retórica anarquizante que tiene que ver Severino Di Giovanni, Abad de Santillan, Malatesta, nada…
Esta es la máscara y la cara visible de la moneda de los grupos concentrados, de la oligarquía, de los intereses foráneos, hay mar de fondo en todo esto, no caben dudas y vienen hablar de anarco-capitalismo…capitalismo seguro, de anarquismo nada. Los jóvenes lamentablemente cayeron en la trampa eso producto de la poca o nula lectura, y acá tarea para el hogar, debemos inculcar a los jóvenes más lectura, menos redes sociales, menos tik-tok en fin, será una ardua tarea para nosotros no digo enamorar pero si de alguna manera hacerles ver los ejemplos de procesos históricos que han terminado mal (en nuestra historia lamentablemente, tenemos sobrados ejemplos).
Ahora que gobierno tan anarco-capitalista teniendo como el anterior, me refiero al proceso 2015-2019, corporaciones económicas, financieras y mediáticas que habían estado enfáticamente en contra de un gobierno popular, (qué raro) atacando y vociferando su desprecio y enalteciendo al candidato cartonero con todos los medios habidos y por haber (Fernandez Cristina, 2019 :34-35) cuan anárquico se presentaba ese economista que se paseaba por los canales de televisión criticando al gobierno del Tano y ahora abrazado con la casta, que hablaba de periodistas “ensobrados” , todo para la tribuna…
En fin de cuentas nos encontramos en un contexto de mucha convulsión social, con el conflicto entre Palestina e Israel cargado de potencialidad política, si estas de un lado o del otro y encima tomando partido, no obstante esa ideología anarco es resquebrajada naturalmente por su esencia más virulenta de capitalismo menos reformista menos dialoguista. Lo anarco se resquebraja solo, al pactar con los dirigentes del PRO termina siendo conservador y nada revolucionario de todas formas esto fue producto de la impotente clase dirigente, de la impotente gestión anterior que terminó socavada por sus conflictos intestinos aprovechados por los medios hegemónicos y término robusteciendo a una derecha marginal que fue ungida por una derecha más experimentada. Dicho esto es menester revisar algunos personajes y movimientos en nuestra historia argentina. El anarquismo al que acuña el señor sentado en el tan anhelado sillón de rivadavia no tiene que ver con esa filosofía revolucionaria espiritual sino todo lo contrario, representa a la más rancia, retrógrada, catalicoide y pro-sionista derecha argentina que tal como hizo la Revolución fusiladora, mal llamada libertadora y la del Proceso, aprovecha la torpeza de Unión Argentina, una poca lucidez dirigencial y como siempre una izquierda anodina que no pincha ni corta para arrasar electoralmente, ese 54% nos interpela y nos debe hacer involucrarnos sustancialmente para que llegue este material a más personas y que las redes sociales no obliteren tanto nuestra basta literatura y material historico-periodistico que tenemos para ofrecer es necesario en estos tiempos de blindaje y demencia social (me refiero a la clase media) soslayar esta enorme tarea intelectual y de difusión.
Por Maximiliano Andrés Mercado