
Medios y justicia: una alianza para la manipulación
A esta altura del siglo XXI, y luego de haber atravesado los procesos de transformación del último cuarto del siglo XX, resulta evidente la animosidad explícita del periodismo perteneciente a los medios hegemónicos, así como la creciente deslegitimación del poder judicial. Ambos actores, articulados con precisión, configuran un dispositivo de poder casi inexpugnable. Sin embargo, este poder no reside en quienes ejecutan públicamente el guion de la manipulación y la distorsión de la verdad, sino en quienes, desde las sombras, orquestan y habilitan su funcionamiento. Esta maquinaria no busca solamente moldear la opinión pública, sino anular la verdad como fundamento del orden democrático.
Erosión social y debilitamiento del Estado
La eliminación progresiva de la verdad como sostén democrático ha sumido a la ciudadanía en un estado de indefensión generalizada. En este contexto, se incentivan los individualismos y proliferan formas de desarticulación social que debilitan los vínculos comunitarios. La situación sería menos alarmante si existieran fuerzas capaces de equilibrar la balanza, ofreciendo un contrapeso institucional efectivo. En ese sentido, el Estado podría —y debería— asumir un rol activo, organizando el entramado social y estableciendo patrones éticos de comportamiento que fortalezcan la acción democratizante de las instituciones. Sin embargo, cuando el Estado se halla capturado o paralizado, la deriva autoritaria encuentra terreno fértil. Tal es el caso de la Argentina actual, donde el gobierno, mediante políticas de violencia y desfinanciamiento, anula la capacidad estatal y genera un escenario en el que se bloquea la administración de los roles institucionales básicos, impidiendo así la reconstrucción del núcleo normativo mínimo necesario para revitalizar la política.
Totalitarismo y remodelación de la persona
En la Argentina presente, asistimos —como testigos y también como víctimas— a un proceso inquietante de remodelación tanto de la realidad como de la subjetividad. No se trata de una revelación novedosa, sino de una toma de conciencia que se afianza al revisar conceptos fundamentales desarrollados por Hannah Arendt en Los orígenes del totalitarismo (1951). En la tercera parte de esa obra, Arendt describe el “dominio total” como un sistema destinado a destruir la pluralidad, aislar a los individuos y sumirlos en una lógica ficticia, donde la coherencia ideológica reemplaza a la verdad de los hechos¹. Aunque su marco de análisis parte de los campos de concentración como escenarios extremos, lo que allí llama «remodelación de la persona» —la eliminación sistemática de la juridicidad, la moralidad y la individualidad— ofrece una clave inquietantemente vigente para pensar las dinámicas actuales de deshumanización encubierta por retóricas democráticas vaciadas de contenido.
Mentira organizada y propaganda ideológica
Mentira organizada: la ideología sustituye hechos por una lógica autoconsistente. No se trata de mentiras puntuales, sino de un sistema de propaganda que crea una realidad paralela, coherente internamente, pero desconectada por completo del mundo factual. La ideología —ya sea racial, clasista o de cualquier otro tipo— proporciona un marco explicativo total que no admite contradicciones: los hechos que lo desafían son eliminados o reinterpretados. De esta manera, la consistencia lógica reemplaza a la verdad factual, convirtiendo la realidad en una construcción ficticia de la que no es posible escapar sin ruptura.
Crítica de Arendt y Havel a la mentira organizada
Esta lógica fue advertida por Arendt también en su ensayo Verdad y política (1967), donde distingue entre la “verdad factual”, frágil porque depende de testimonios y experiencias compartidas, y la “verdad racional”, más estable porque responde a principios universales. Los regímenes totalitarios atacan específicamente la verdad factual porque al destruirla eliminan el terreno común sobre el que se funda la política². De allí la enorme vulnerabilidad de los hechos en escenarios dominados por discursos hegemónicos.
La crítica a la mentira organizada fue retomada por Václav Havel en El poder de los sin poder (1978). Allí describe cómo en la Checoslovaquia pos-totalitaria la ideología se volvía un ritual vacío que obligaba a los ciudadanos a “vivir dentro de la mentira”: aceptar públicamente una ficción que nadie creía, pero que todos reproducían³. Esa aceptación forzada corroía tanto la moral personal como la posibilidad de verdad compartida, generando una sociedad atrapada en la simulación y el cinismo. La pertinencia de esa descripción excede el caso checo: también ilumina los mecanismos contemporáneos donde las instituciones repiten discursos despegados de la realidad, vaciando de sentido la práctica democrática.
Recuperar la verdad como pacto democrático
La verdad, como principio rector de la vida democrática, no ha sido simplemente desplazada, sino sistemáticamente desarticulada por un entramado de poderes que operan con lógica de dominio. En la Argentina, la connivencia entre medios hegemónicos y sectores del poder judicial configura una maquinaria que no solo distorsiona la percepción pública, sino que también socava la posibilidad de comunidad, solidaridad y participación real. Tal como advirtió Arendt: *“El resultado de una sustitución consistente de las mentiras por la verdad no es que las mentiras sean aceptadas como verdad, ni que la verdad sea difamada como mentira, sino que el sentido con el que nos orientamos en el mundo real se destruye” *⁴. Reconocer estos síntomas no implica resignación, sino el inicio de una resistencia lúcida: volver a poner la verdad en el centro del pacto democrático es hoy un acto de coraje intelectual y compromiso cívico, para ello, solo es necesario constituir una oposición organizada en base al criterio de unidad conceptual
Arendt, H. (1951). Los orígenes del totalitarismo. Nueva York: Harcourt, Brace & Company, p. 460. (Traducción al español: Arendt, H. (2005). Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Alianza Editorial).
Arendt, H. (1967). Verdad y política. Publicado en Between Past and Future. Nueva York: Viking Press. (Traducción al español: Arendt, H. (1996). Entre el pasado y el futuro. Barcelona: Península).
Havel, V. (1978). El poder de los sin poder. Praga: Ediciones samizdat. (Traducción al español: Havel, V. (2012). El poder de los sin poder. Madrid: Ediciones Encuentro).
Arendt, H. (1951). Los orígenes del totalitarismo. Nueva York: Harcourt, Brace & Company, p. 389. (Traducción al español: Arendt, H. (2005). Los orígenes del totalitarismo. Madrid: Alianza Editorial).